El furor Ghibli impulsado por IA: Un debate sobre arte, ética y derechos de autor

El lanzamiento del modelo ChatGPT-4o de OpenAI ha desatado una ola de creatividad en redes sociales, permitiendo a los usuarios transformar fotografías y memes en el icónico estilo de Studio Ghibli. Sin embargo, esta tendencia está generando un intenso debate sobre los derechos de autor, el impacto en los artistas y los límites éticos de la inteligencia artificial. Mientras internet se inunda de imágenes «ghiblificadas», figuras como Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli, expresan su profundo desacuerdo con el uso de la IA en el arte, calificándolo como «un insulto a la vida misma» (Mármol, 2024).

¿Diversión viral o infracción de derechos?

Desde retratos de mascotas hasta recreaciones de momentos históricos, la capacidad de ChatGPT-4o para generar imágenes inspiradas en Studio Ghibli ha capturado la atención del mundo. No obstante, esta popularidad también está desatando una controversia sobre la propiedad intelectual y la posible vulneración de los derechos de autor. OpenAI, que ya enfrenta demandas por el uso de obras protegidas en el entrenamiento de su chatbot, se encuentra ahora en el centro de la polémica. La compañía, consciente del debate, ha implementado límites temporales en la generación de imágenes y ha adoptado un «enfoque conservador» para evitar la imitación directa de artistas vivos (Mármol, 2024).

La respuesta de Studio Ghibli y la crítica de Miyazaki

Ante la creciente popularidad de las imágenes generadas por IA al estilo Ghibli, Studio Ghibli en Japón ha declinado hacer comentarios. Sin embargo, las declaraciones previas de Hayao Miyazaki sobre la animación por IA están resurgiendo en las redes sociales. En 2016, tras presenciar una demostración de IA, Miyazaki expresó su «total disgusto», argumentando que la tecnología carece de la comprensión del dolor y la dificultad humana necesarias para crear arte significativo (Mármol, 2024). Su rechazo radical a la IA plantea interrogantes sobre el valor de la creatividad humana en un mundo cada vez más dominado por la tecnología.

Implicaciones legales y éticas

La controversia en torno al arte generado por IA al estilo Ghibli plantea importantes cuestiones legales y éticas. Josh Weigensberg, socio del bufete de abogados Pryor Cashman, señala que es fundamental determinar si el modelo de IA fue entrenado con obras de Miyazaki o Studio Ghibli, y si se obtuvo la licencia o el permiso correspondiente. Además, aunque el «estilo» no está protegido por derechos de autor, Weigensberg advierte que la copia de elementos específicos y discernibles de una obra de arte podría constituir una infracción (Mármol, 2024).

La voz de los artistas

La artista Karla Ortiz, quien ha demandado a otros generadores de imágenes de IA por infracciones de derechos de autor, critica duramente a OpenAI por utilizar la marca Ghibli para promocionar sus productos. Ortiz considera que esta práctica es un «insulto» y una «explotación» del trabajo de los artistas. Su indignación se intensificó al ver una imagen al estilo Ghibli utilizada por la administración Trump para representar a una mujer inmigrante, lo que considera una «destrucción» del arte de Miyazaki para fines viles (Mármol, 2024).

El futuro del arte en la era de la IA

La polémica generada por ChatGPT-4o y su capacidad para crear imágenes al estilo Ghibli pone de manifiesto la creciente tensión entre la innovación tecnológica y la protección de los derechos de autor. A medida que la IA continúa avanzando, es crucial establecer límites éticos y legales claros para garantizar que la creatividad humana no se vea comprometida. El debate sobre el arte generado por IA está lejos de resolverse, y su desenlace determinará el futuro del arte en la era digital.

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