Descifrando las Emociones Antiguas: Un Viaje al Cuerpo en la Mesopotamia

¿Dónde reside realmente la felicidad? ¿Se encuentra en el corazón, como solemos creer, o quizás en un órgano diferente? Una reciente investigación está desafiando nuestra comprensión moderna de las emociones, llevándonos a un fascinante viaje al pasado, a la antigua Mesopotamia, para explorar cómo los asirios experimentaban y localizaban sus sentimientos en el cuerpo.

Según Redacción Clarín (2024), mientras que hoy en día asociamos instintivamente emociones como el miedo con un nudo en el estómago o la alegría con una sensación cálida en el pecho, los habitantes de la antigua Mesopotamia podrían haber tenido una experiencia muy distinta. Un equipo de investigadores de Finlandia y Alemania se encuentra actualmente desentrañando los secretos de las emociones mesopotámicas mediante el análisis de un millón de palabras grabadas en tablillas de arcilla hace miles de años.

Un Mapa Corporal de las Emociones en la Antigüedad

El proyecto, liderado por la asirióloga Saana Svärd de la Universidad de Helsinki y el Centro de Investigación de Jülich en Alemania, se basa en el estudio de textos neoasirios que datan de entre el 934 y el 612 a.C. El objetivo principal, como señala Deutsche Welle (DW), es crear un mapa corporal de las emociones tal como las experimentaban los mesopotámicos.

El estudio, titulado «Las emociones encarnadas en los antiguos textos neoasirios reveladas por el mapeo corporal de la semántica emocional» y publicado en la revista iScience, parte de la premisa de que las emociones están intrínsecamente ligadas a sensaciones físicas específicas. Los investigadores están utilizando métodos lingüísticos computacionales para identificar patrones consistentes entre las expresiones lingüísticas relacionadas con las emociones y las palabras que hacen referencia a partes del cuerpo.

«Estamos calculando regularidades estadísticas entre términos de emoción y palabras que se refieren a partes del cuerpo y retro proyectamos las relaciones resultantes entre emoción y parte del cuerpo en una plantilla corporal, produciendo mapas de sensaciones corporales para las emociones», explican los investigadores.

El Hígado: Centro de la Felicidad Mesopotámica

Uno de los hallazgos más sorprendentes de esta investigación es el papel central que el hígado desempeñaba en la experiencia de la felicidad para los neoasirios. Según el estudio, el hígado era considerado el principal asiento de este sentimiento. «El hígado ocupa un lugar destacado cuando se abre el cuerpo. Como es un órgano grande, la gente podría haber asumido que el alma vive en el hígado», indica Redacción Clarín (2024), citando el trabajo científico.

Además del hígado como centro de la felicidad, el equipo descubrió que los neoasirios asociaban el sufrimiento con las axilas y la excitación sexual con los tobillos. El amor, aunque también se sentía en el hígado y el corazón, podía experimentarse en las rodillas, «quizás reflejando cómo esta emoción puede doblar a las personas o ponerlas de rodillas», según DW.

Paralelismos y Diferencias con Nuestra Experiencia Moderna

A pesar de estas diferencias notables, también existen algunos paralelismos entre la forma en que los antiguos mesopotámicos y nosotros experimentamos las emociones. Al igual que nosotros, los neoasirios sentían que el orgullo residía en el corazón y la tristeza en el pecho.

«Incluso en la antigua Mesopotamia se tenía un conocimiento aproximado de la anatomía, por ejemplo, de la importancia del corazón, el hígado y los pulmones», señala Saana Svärd.

¿Qué Implicaciones Tiene Este Descubrimiento?

Esta investigación no solo nos ofrece una ventana fascinante al mundo emocional de una civilización antigua, sino que también plantea preguntas importantes sobre la naturaleza de las emociones y su relación con el cuerpo. ¿Son las emociones universales, o están moldeadas por la cultura y la historia?

Los hallazgos de este estudio podrían tener implicaciones significativas para nuestra comprensión de la salud mental y el bienestar. Al comprender cómo diferentes culturas han experimentado y localizado las emociones en el cuerpo, podríamos desarrollar nuevas formas de abordar los problemas emocionales y promover una mayor salud mental.

El Futuro de la Investigación Emocional

La investigación sobre las emociones en la antigua Mesopotamia es solo el comienzo. Los investigadores esperan continuar explorando las experiencias emocionales de otras culturas antiguas, con la esperanza de obtener una comprensión más profunda de la complejidad de las emociones humanas.

  • Análisis de otros textos antiguos de diferentes culturas.
  • Comparación de los mapas corporales de las emociones de diferentes culturas.
  • Investigación de la influencia de la cultura y la historia en la experiencia emocional.

En última instancia, esta investigación nos invita a reflexionar sobre nuestra propia experiencia emocional y a considerar cómo nuestra cultura y nuestra historia pueden estar moldeando la forma en que sentimos.