La confrontación política entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Partido Popular, liderado por Alberto Núñez Feijóo, está escalando a nuevos niveles, con las universidades como el más reciente campo de batalla. La controversia surge a raíz de la reciente aprobación en el Consejo de Ministros de medidas más estrictas para las universidades privadas, destinadas a mejorar su calidad. Esta acción ha desatado una ola de críticas por parte del PP, que acusa al Gobierno de atacar al sector privado y de generar una confrontación innecesaria.

Feijóo contraataca: «Hay más chiringuitos en el Gobierno»

Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, no ha tardado en responder a las críticas de Sánchez hacia las universidades privadas. En un desayuno organizado por La Razón, Feijóo ha declarado que «hay bastantes más chiringuitos en el Gobierno de Sánchez que en el ámbito de la educación superior». Esta afirmación se produce después de que Sánchez se refiriera a ciertas «academias» como «chiringuitos», acusándolas de expedir títulos con el aval de gobiernos autonómicos que, según él, están «ahogando» a las universidades públicas (El País, 2025).

Feijóo, en un tono irónico, ha añadido: «Es verdad que no conozco en profundidad las privadas como Sánchez porque yo estudié una pública. Quizás lo dice porque en alguna universidad con la que tuvo contacto puede entender que no tenía la calidad universitaria suficiente. Pero eso es un problema de Sánchez, no mío».

La respuesta del Gobierno: defensa de la calidad universitaria

Pilar Alegría, portavoz del Ejecutivo y ministra de Educación, ha rechazado tajantemente las acusaciones del PP. Alegría ha defendido la necesidad de garantizar unos «mínimos requisitos de calidad» en todas las universidades, tanto públicas como privadas, argumentando que miles de familias invierten grandes esfuerzos y recursos en la educación de sus hijos. «Que nadie intente llevarnos a esa confrontación de universidades públicas contra universidades privadas, porque entonces estarán sencillamente mintiendo y engañando», ha afirmado Alegría (El País, 2025).

La ministra ha diferenciado entre las universidades privadas con trayectoria y aquellas que, en su opinión, son meros negocios. «Lo único que buscan es generar negocio. Tienen un número muy escaso de estudiantes, prácticamente no ofertan un número claro de grados universitarios ni de másteres. En definitiva, es sencillamente un negocio para expender títulos», ha señalado Alegría.

Ayuso se suma a la polémica

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, también ha entrado en la controversia, calificando los planes del Gobierno como un «ataque ideológico» que busca «llevarlo todo al guerracivilismo para que España se parta en dos de forma permanente». Ayuso ha defendido la colaboración público-privada y ha argumentado que las universidades privadas no restan alumnos a las públicas, ya que el acceso a estas últimas está determinado por una nota de corte.

La presidenta madrileña ha insistido en que atacar a las universidades privadas es «sectario» y que muchos de sus alumnos provienen de familias de clase media que hacen un gran esfuerzo para costear sus estudios.

El trasfondo económico y político

La polémica en torno a las universidades privadas también tiene un trasfondo económico. Madrid, a pesar de ser una de las comunidades autónomas con mayor renta per cápita, es la que menos dinero invierte por alumno en sus universidades públicas, un 21% menos que la media nacional (El País, 2025). Esta situación ha sido criticada por el Gobierno central, que insta a la Comunidad de Madrid a incrementar su inversión en la educación pública.

Las exigencias del PP y la respuesta del Gobierno

Además de las críticas a la política universitaria, Feijóo ha exigido la dimisión de la vicepresidenta segunda, María José Montero, por sus declaraciones sobre la sentencia del caso Dani Alves. El líder del PP considera que las palabras de Montero forman parte de una estrategia del Gobierno para «deslegitimar la independencia judicial» ante posibles futuras sentencias desfavorables.

La tensión política entre el Gobierno y el PP sigue en aumento, con las universidades como el último escenario de confrontación. Las acusaciones cruzadas y las diferentes visiones sobre el papel de la educación pública y privada auguran un futuro incierto para el sistema universitario español.

  • El Gobierno endurece los requisitos para las universidades privadas.
  • El PP acusa al Gobierno de atacar al sector privado y de generar confrontación.
  • Feijóo exige la dimisión de la vicepresidenta segunda.

Esta batalla política e ideológica se está desarrollando en un contexto en el que, desde 1988, no se ha abierto ninguna universidad pública en España, mientras que se han inaugurado 26 privadas. Este dato pone de manifiesto la creciente importancia del sector privado en la educación superior y la necesidad de un debate profundo y constructivo sobre su papel en la sociedad española.