La Deuda Estadounidense a 10 Años Cae a Mínimos de Octubre por Temores de Recesión

En un clima de creciente incertidumbre económica, la deuda estadounidense a 10 años está experimentando una notable caída, alcanzando niveles no vistos desde octubre. Esta tendencia se está intensificando a medida que los inversores se muestran cada vez más preocupados por la posibilidad de una recesión inminente en la economía de Estados Unidos. Los mercados financieros están reaccionando a una serie de factores, incluyendo las políticas arancelarias propuestas por el ex presidente Donald Trump y las revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento económico.

El Impacto de las Políticas Arancelarias

Los gestores de inversiones están siguiendo de cerca el anuncio del 2 de abril, en el que Donald Trump revelará una serie de aranceles que podrían tener un impacto significativo en el comercio internacional. Según Gema Escribano (2025), periodista de El País, la incertidumbre generada por las idas y venidas del ex mandatario republicano, así como las represalias anticipadas por las regiones afectadas, están influyendo negativamente en el ánimo de los inversores. Ante esta falta de claridad, la prudencia se ha convertido en la consigna entre los gestores.

Huida hacia Activos Refugio

A medida que los temores de recesión se intensifican, los inversores están reduciendo su exposición a las acciones y optando por activos más seguros, como los bonos. Esta migración está contribuyendo a la caída de las rentabilidades de la deuda. El recorte de los rendimientos se ve acelerado por la salida de dinero de la renta variable hacia activos refugio como el oro y la renta fija.

En el mercado estadounidense, esta tendencia es particularmente evidente. Tras un inicio de año marcado por la preocupación ante la posibilidad de que el bono a diez años alcanzara el 5%, la rentabilidad de la deuda con vencimiento en 2035 está profundizando su caída. En los primeros minutos de negociación, la rentabilidad llegó a caer al 4,13%, el nivel más bajo desde octubre, cerrando finalmente en el 4,163%, rondando mínimos de este 2025.

La publicación en The Washington Post de que la Casa Blanca estaría considerando imponer un gravamen lineal del 20% a los principales socios comerciales ha intensificado esta tendencia. La caída se extiende a otras referencias: los títulos a 30 años retroceden 27 puntos básicos en apenas dos meses hasta el 4,52% actual, mientras que la referencia a dos años ronda el 3,8%, 51 puntos básicos menos que a principios de año.

Perspectivas de Crecimiento a la Baja

David Ardura, director de inversiones de Finaccess Value, señala que la caída de los rendimientos, especialmente en los plazos más largos, es una consecuencia directa de las expectativas de menor crecimiento. Tras el recorte de las previsiones de PIB para 2025 por parte de la Reserva Federal (del 2,1% al 1,7%), un goteo constante de firmas de análisis está reduciendo sus pronósticos. Goldman Sachs redujo sus estimaciones para el primer trimestre del 0,6% al 0,4%, mientras que Julius Baer rebaja al 2% la expansión de EE. UU. en 2025. Los cálculos de la Fed de Atlanta son aún más pesimistas, apuntando a una contracción del 2,8% este ejercicio.

«Los aranceles que finalmente se apliquen siguen sin estar claros, pero lo que sí se sabe es que las tarifas serán perjudiciales para el crecimiento», señalan desde Janus Henderson.

Ardura considera que el comportamiento de la deuda es coherente con un escenario de estanflación, definido como un menor crecimiento y precios altos. Aunque considera precipitado hablar de recesión, advierte que «con los aranceles, el consumo se retrae». Esto es especialmente significativo para una economía como la estadounidense, donde el 70% del PIB depende de la demanda nacional. El menor consumo de las familias se ve agravado por el hecho de que en EE. UU. el ahorro de las familias se concentra en las Bolsas. «El temor al enfriamiento de la economía ha acelerado la caída de las acciones. Esto reduce las reservas de las familias y la capacidad de consumo», reafirma Ardura.

Implicaciones para la Reserva Federal

Cristina Gavín, jefa de renta fija de Ibercaja Gestión, advierte que «el mercado no está poniendo en precio la inflación». Los aranceles, de hecho, son una herramienta inflacionista que complicará aún más la actuación de la Fed. A diferencia del BCE, el banco central de EE. UU. tiene un doble mandato: controlar los precios y evitar el deterioro del empleo. Aunque el mercado laboral se mantiene fuerte, los últimos datos empiezan a evidenciar un enfriamiento.

Las perspectivas de un menor crecimiento han llevado a los operadores a anticipar hasta tres rebajas de los tipos en 2025, superando las dos previstas por el comité en sus últimas proyecciones. «Adelantarse a lo que haga la Fed es complicado, porque más allá de las presiones inflacionistas, están en juego las tensiones políticas», destaca Gavín, para quien lo razonable sería ver un bono a 10 años en la horquilla del 4,25%-4,5%.

Impacto en la Eurozona

La caída de los rendimientos también se está reflejando en la eurozona. Tras un intento a principios de marzo de que la deuda alemana a 10 años tocara el 3%, el ajuste de carteras y las expectativas de mayores rebajas de tipos han aliviado la presión. Los títulos con vencimiento en 2035 rondan el 2,68%, mientras que la referencia española al mismo plazo cae del 3,5% al 3,3% actual.

En las primeras semanas de marzo, las expectativas de reaceleración económica y mayores emisiones de deuda asociadas al plan de estímulos de Alemania impulsaron los rendimientos de la zona euro a niveles de junio, antes de que el BCE iniciara el proceso de flexibilización monetaria. Según Ardura, «la bazuca alemana que contempla un fondo para invertir en infraestructuras y aumentar el gasto en defensa son un catalizador para el crecimiento, pero va a tardar un tiempo en reflejarse en la economía». El gestor considera excesivo el incremento de las rentabilidades de principios de marzo y cree que esas subidas solo estarían justificadas en un escenario de fuerte crecimiento.

Gavín coincide en que la moderación de las últimas jornadas se explica por la sobrerreacción que experimentó el mercado hace un mes. La gestora ve el bono alemán en el entorno del 2,5%-3%.

Moderación de la Inflación en la Eurozona

La caída de los rendimientos en las últimas horas se ha visto auspiciada por la moderación de los precios. En marzo, la inflación de la zona euro siguió moderándose hasta situarse en el 2,2%. «El BCE no tiene ese freno para reducir los tipos. La moderación de los precios hace posible dos rebajas de las tasas, seguida de una pausa prolongada», matiza Ardura.