Mentiras, hipérboles y polarización: el nuevo rostro de la comunicación política

La política ha sido siempre un terreno fértil para las promesas incumplidas. Pero la alta polarización, tanto afectiva (el rechazo a quien tiene una ideología distinta) como comunicacional (el auge de las redes sociales), han rebajado el caché de la verdad.

La revolución de las redes sociales

Las redes sociales han cambiado las reglas del juego de la comunicación política. Las plataformas como Twitter y Facebook privilegian la comunicación corta, emocional y potencialmente falsa, porque su propia estructura no es adecuada para el razonamiento. Además, han dado voz a grupos minoritarios y extremistas, que antes tenían dificultades para hacerse oír.

Esta revolución ha coincidido con un aumento de la polarización política. La gente cada vez se atrinchera más en sus posiciones y es menos receptiva a opiniones diferentes.

El papel de los medios tradicionales

Los medios tradicionales, que antes daban forma a la comunicación política, han perdido su monopolio de la información. Ahora, unos pocos individuos, como Elon Musk, tienen un poder desproporcionado para manejar los algoritmos y penetrar en la sociedad, que a su vez carece de herramientas para distinguir la información verdadera de la falsa.

Esto ha llevado a un clima de desinformación, en el que es cada vez más difícil saber qué es verdad y qué no. Y en este contexto, las mentiras y las hipérboles tienen cada vez más espacio para prosperar.

Ejemplos recientes

En los últimos años, hemos visto varios ejemplos de cómo la mentira y la hipérbole se han utilizado con éxito en la comunicación política. Donald Trump, por ejemplo, hizo muchas afirmaciones falsas y exageradas durante su campaña electoral. Y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha utilizado a menudo un lenguaje incendiario y unas tácticas de confrontación para movilizar a sus seguidores.

Estos ejemplos muestran que la mentira y la hipérbole ya no son tabú en la política. De hecho, pueden ser herramientas eficaces para ganar votos y mantener el poder.

Consecuencias para la democracia

El auge de la mentira y la hipérbole en la comunicación política tiene graves consecuencias para la democracia. Cuando la gente pierde la confianza en la información que recibe, es más probable que se desvincule del proceso político. Y cuando los políticos pueden mentir y exagerar con impunidad, se erosiona la confianza en las instituciones democráticas.

Es fundamental que encontremos formas de combatir la mentira y la hipérbole en la comunicación política. Necesitamos una ciudadanía informada y medios de comunicación independientes para responsabilizar a los políticos de sus declaraciones. Y necesitamos un consenso entre todos los partidos políticos sobre la importancia de la verdad y la transparencia.