Estados Unidos enfrenta una desaceleración económica bajo la administración Trump

La economía estadounidense, que había sido la envidia mundial, ahora está mostrando signos de debilitamiento bajo la administración de Donald Trump. A pesar de que la administración de Joe Biden evitó una recesión, la incertidumbre arancelaria y otros factores están comenzando a afectar la confianza del consumidor y el crecimiento económico, según informa Miguel Jiménez (2025) en El País. La Reserva Federal de Atlanta incluso está previendo una posible contracción en el primer trimestre.

La incertidumbre arancelaria y su impacto

La política comercial de Trump, caracterizada por anuncios incumplidos y cambios de criterio, está generando incertidumbre. Según Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, «la creciente incertidumbre en torno a la política comercial, fiscal y regulatoria está ensombreciendo las perspectivas» (Jiménez, 2025). Esta incertidumbre está afectando las expectativas de inflación y podría llevar a una mayor volatilidad en los mercados financieros.

El déficit comercial ha alcanzado niveles récord, ya que los anuncios de posibles aranceles han incentivado un aumento en las importaciones para evitar futuros gravámenes. Además, los aranceles están contribuyendo a un aumento en las expectativas de inflación, lo que preocupa a la Reserva Federal, según informa El País (Jiménez, 2025). La Fed está monitoreando de cerca estas expectativas para evitar que se arraiguen en la economía.

Divisiones partidistas y expectativas de inflación

Los economistas de Bank of America señalan que existe una división partidista significativa que está afectando las expectativas de inflación. Según una encuesta de la Universidad de Michigan, los demócratas esperan que la inflación se dispare con Trump, mientras que los republicanos anticipan deflación. Stephen Juneau, economista de BofA Securities, señala que «la política ha reducido la señal de las encuestas de consumo sobre las expectativas de inflación» (Jiménez, 2025).

El aumento en los precios de alimentos básicos como huevos, leche y gasolina también está contribuyendo a estas expectativas de inflación. El aumento del precio de los huevos, impulsado por la gripe aviar, es un ejemplo claro de cómo los precios de bienes cotidianos pueden influir en las expectativas inflacionarias.

Deterioro de la confianza del consumidor y posibles consecuencias

La confianza del consumidor también está disminuyendo, como se evidencia en las encuestas recientes. En febrero, se registró el mayor descenso mensual desde agosto de 2021. Stephanie Guichard, economista sénior de Indicadores Globales de The Conference Board, explica que «se produjo un fuerte aumento de las menciones al comercio y los aranceles, volviendo a un nivel no visto desde 2019. En particular, los comentarios sobre la actual Administración y sus políticas dominaron las respuestas» (Jiménez, 2025).

La congelación de desembolsos federales y los despidos de funcionarios también están contribuyendo al empeoramiento del sentimiento del consumidor. Howard Lutnick, secretario de Comercio, incluso ha considerado la posibilidad de excluir el gasto público del cálculo del PIB, siguiendo una propuesta de Elon Musk.

Impacto en el consumo y el ahorro

El deterioro de la confianza amenaza con disminuir el consumo, que es el principal motor de la economía estadounidense. Los datos recientes de la Oficina de Análisis Económico muestran que los ingresos personales aumentaron en enero, pero los gastos personales disminuyeron. Gregory Daco, de EY, señala que «el aumento resultante de 1,1 puntos porcentuales en la tasa de ahorro personal es digno de mención, ya que podría indicar el inicio de un ahorro preventivo por parte de los hogares» (Jiménez, 2025).

Señales de desaceleración y la respuesta de la Reserva Federal

Los datos del mercado inmobiliario, los indicadores de actividad empresarial y las cifras del mercado laboral también sugieren una desaceleración económica. La bolsa y las criptomonedas han perdido gran parte de las ganancias obtenidas desde la victoria de Trump en las presidenciales.

La Reserva Federal enfrenta un dilema complejo. Jerome Powell ha indicado que la política monetaria está bien posicionada para responder a un debilitamiento del mercado laboral o a un aumento de los precios. Sin embargo, responder a ambos desafíos simultáneamente es más difícil. Tiffany Wilding, economista de Pimco, opina que «las políticas de Trump ponen a la Fed en una situación difícil» (Jiménez, 2025).

Jeff Schmid, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, se refirió a este dilema en un discurso reciente. Schmid enfatizó la importancia de controlar la inflación, incluso si eso significa tomar medidas más restrictivas. Decenas de grandes empresas estadounidenses han advertido sobre los riesgos inflacionarios de los aranceles de Trump y su posible impacto en el crecimiento económico.

La perspectiva de Walmart

Walmart, como termómetro del consumo estadounidense, ha restado importancia a los aranceles, pero ha presentado previsiones de crecimiento inferiores a las esperadas por el mercado. Doug McMillon, consejero delegado de Walmart, ha señalado que el grupo está detectando «comportamientos de estrés» entre los consumidores preocupados por llegar a fin de mes (Jiménez, 2025).

A pesar de estas preocupaciones, Walmart sigue siendo optimista y espera que la situación se resuelva, como ha sucedido en el pasado. McMillon comentó que «Habíamos visto nubes en el horizonte y nunca llegaron. Y ahora mismo me siento un poco así» (Jiménez, 2025).